Soy una persona destrozada.
Ni sueños, ni esperanzas, ni pollas en vinagre.
Amor.. amor... el amor de cuento, el amor de pelicula, el amor de verdad... El amor es una mierda.
He aprendido a no hacer promesas a lo tonto, a contener las palabras en la garganta y a buscar sinónimos. A esquivar situaciones, frases, pensamientos y a intentar no torturarme.
No son celos. Claro que no son celos, jodido gilipollas. Nunca he tenido bastante concepto de mi misma como para poder tener celos. es INSEGURIDAD.
Lo habíamos hablado, ¿recuerdas?
No es que no esté conforme, joder, tengo más de lo que tenía, claro, tengo más de lo que merezco... pero nunca he conseguido entender del todo porqué yo. No soy suficientemente lista, ni guapa, ni sexy, ni ardiente, ni experimentada, ni tierna... ni NADA. Y ahora, esto.
¿Cómo mierda se supone que me tengo que sentir ahora? JODER. joderjoderjoder. Como una mierda, me siento como una mierda.
Estaba mejor siendo una zorra insensible, joder, así nadie podía hacerme daño. Estaba mejor sola, en lo alto de mi muro de hielo, donde nadie podía tirarme ni cortarme ni dañarme ni hacerme sentir una jodida mierda.
No puedo ni llorar, solo siento que me ahogo.
¿Te sigue gustando?
Vale, genial. Claro que no pasa nada, cariño, te perdono, no es culpa tuya. ¿Está mejor tu conciencia? Pues ya está cielo. Solo quiero que tú estés bien. Si me disculpas me voy a sentirme la mujer mas fea y tonta del mundo.
En ese momento Vivian se hizo un obillo. Encogida a los piés de su cama, helándose de frío a pesar de la calefacción puesta a su espalda. No podía pensar, sentía tantas cosas... demasiadas cosas. Lo único que quería era tumbarse y dormir. Ser un orgullo para sus padres, terminar con ese terrible dolor de barriga y llorar.
O, traducido, Vivian solo quería que la dejaran en paz. Que dejaran de acosarla con expectativas, con dolores, con ahogamientos, con palabras...
Sabía que soy una mierda.
Lo sabía, lo sabía, lo sabía.
JODEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEER.




